jueves 31 de marzo de 2011

Tiempos.

Uy!
Ha sido la semana más agitada, más loca, más relajante a la vez. Una semana introspectiva, llena de insight. De re-descubrir a la gente.
Darme cuenta que de quienes esperaba algo, sólo se recibe crítica, desprecio y un poco (porque no decirlo) de maltrato psicológico.
Por otro lado, de aquella gente que sentí más lejana, más ni ahí...Aquí han estado, en todo momento. Un abrazo, una sonrisa, compartir una compulsión con el cigarro me hace sentir en sintonía. Volver a antiguos vicios. Disfrutar cada vaso de cerveza, sin culpas. Sin estar pensando que puedo curarme y mandarme algún cagaso, porque ahora conozco los límites y aprendí durante mucho tiempo a autoregularme.
Fumar, mi pasión de antaño. Seguramente es por todo lo que ha sucedido, que ahora una cajetilla de 20 me dura solo dos días. Siento la voz más gruesa, menos ansiedad por comer a deshoras y menos presión por tratar de hacer las cosas bien, para un alguien que tiene su mente en otras cosas.
Seguramente, todo ha pasado como debe de pasar. Y he tratado de reestructurar mi futuro, aunque claramente cuesta estando sola. Sin nadie que te mueve el piso, pero estando consciente de que tu sí se lo mueves a alguien. Esa impotencia de no poder corresponder a un otro, jamás la sentí. Pero creo, que las confusiones de una persona que ha sido heterosexual y que a los 19 años decide replantearse, hacen que actúe de manera impulsiva. Y estoy mentalizada en que no quiero aclararle la vida a nadie. Ni quiero volver a ser la primera en nada de un otro. No pretendo ser el caballito de batalla para que otro descubra que cresta quiere en su vida, y me deje soñando a medias una vez más.
Qué más dá, si finalmente las confusiones estan latentes en todos, aún en quienes creémos estar bien firmes en una postura.
Se aproximan aún más cambios. Desde el domingo, me dedicaré sólo a mi vida estudiantil. Ya no más trabajo, ya no más estrés. Tendré tiempo para hacer tantas cosas, sola. Que igual es penca, porque como que independiente de como se hayan dado las situaciones, uno llega a amar a tal punto, que se hace dependiente de la otra persona. Despertar y cachar que sólo tengo clases y que mi vida termina ahí, es recuático. Aunque le estoy tomando el gustito. Derrepente decirle a alguien "oye, vamos por una chela y conversamos" y que te apañen, y que no tengas que estar pensando en que te llamarán para que se junten, en que te enviaran un mensaje para marcar presencia, incluso el mismo hecho de tener que avisar que sales con alguien, para no generar desconfiaza. Todos esos detalles agotan y pucha que harto.
Pero bueno, he tenido tiempo de analizar muchas cosas. Los pro y los contra de lo que para mí, significó una relación ideal. No perfecta, porque claramente los errores humanos siempre están presentes. Cualquier crítica por mínima que sea, si proviene de tu pareja, te desmoraliza, te hace pensar. Un gesto, una mirada cómplice con otro que no seas tú, te hace dudar ene. Te hace irte hacia adentro y esconder el amor que puedes entregar. Te hacer sospechar de que algo no anda bien, y que es mejor ser duro a demostrar incondicionalidad por el otro. Sentir que un abrazo y un beso no son espontáneos, sino que forzados, te hace andar enojado, con el estrés a flor de piel. Te hace no querer demostrarle a esa persona lo mucho que la amas. Se lo dices, pero como todos sus códigos apuntan a que no es recíproco, prefieres seguirte escondiendo. Seguir criticandolo, enjuiciandolo porque al fin y al cabo, lo hagas o no, esa persona ya te dejó de amar.
¿Esforzarse entonces para qué? me pregunto. Si finalmente sabes que no puedes hacerte cargo de lo que la persona que sentiste amar como nunca amaste antes, siente por otra persona. ¿demostrar los celos? Para qué? Si sabes que te negarán los sentimientos. Ser frío? quizás ese fue mi error, mi más profundo error. Encerrarme en mi misma para evitar un daño mayor. Hace rato que este castillo se venía desmoronando y coolaboré, es cierto, pero coolaboré desde el momento que me sentí insegura. Desde el momento que sentí en mi corazón que ya no habia honestidad, no había transparencia. Y que los dardos eran, y siguen siendo lanzados hacia mí. Mostrándome como la villana de esta historia.
Pero ya filo. Suele pasar cuando se termina una relación. Sin embargo, uno siempre espera reacciones distintas de la gente. Por último, que te ignoren. Yo al menos, no he hablado mal de tí, no lo haré jamás, por el gran amor que aún te tengo. Por la fidelidad que te tuve, independiente de aquel impasse que decidiste perdonar. Sabes que siempre mis ojos, mi mente y mi corazón te pertenecieron. Hasta el último momento.
Porque sabes o quizás sospechas que aún después de 10 días, este amor sigue vivo, aquí. Allá está más frío que el polo norte y no te culpo. Tampoco soy masoquista y me culpo. Buscar culpables es perder el tiempo en niñerias. Es no afrontar las responsabilidades individuales. Yo ya reconocí las mías, pero sin duda esas falencias de las cuales siempre te acuerdas, no surgieron de la nada.
Pero bueno, este blogger es mi terapia. Es donde logro plasmar calmadamente cada uno de mis pensamientos, expresarlos sin que nadie me culpe, sin que nadie te culpe.
Y siempre le tuve miedo a este momento, a perderte. A sentir que con nada podía remediar el dolor ni hacerte volver a mí. Aunque nisiquiera tengo claro, si quiero eso. Me siento vulnerable, eso no lo cuestiono. Quizás por lo mismo evito saber de ti por cualquier medio posible. Porque entiendo que necesitas rehacer tu vida. Y entiendo que yo también. Pero contigo, te llevaste mis sueños, mis proyecciones a futuro, una vida completa, esa que compartiríamos hasta que estuviésemos arrugaditas. Te llevaste el sueño de formar una familia, de superar precisamente situaciones como estás y luchar. Te llevaste mis ganas de luchar por esto que creímos durante tanto tiempo perfecto. Y eso, queda un sabor agridulce al recordarte, al sentirte en mis sueños. A veces, espero encontrarte, o mejor dicho que me encuentres, pero vuelvo a la realidad y me autoconvenzo de que eso, nunca pasará. Para mí nada fue negativo, ahora que lo pienso soñe ene cosas. Creí mucho en tí. E imagine que este castillo, y nuestro mundo estaba construído en bases sólidas. Después de tanto arriesgarnos, después de enfrentarnos a nuestras familias, era lo que pensé, lo que por un momento sentí.
Bueno, terminando... aún me sonrio con tus tonteras que alegraban mi día, y me alegra saber que traté de dar lo mejor de mí, hasta el final. Creo que fuí lo más honesta posible, y entiendo que fuí dura muchas veces, pero soy así, media bruta para mis cosillas. Sigo reconstruyendo-ME y tratando de reinventar una vida, sin tí, sin mí, sin un otro.

Buenas Noches!